Internet, el commodity del siglo XXI

Así se convirtió en una herramienta imprescindible

Por Edwin Pardo, cofundador y director de Desarrollo de Producto de Datawifi
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Hace poco más de 50 años, en 1969, el Arpanet se desarrolló para tareas militares y ministeriales conectando a cuatro universidades en Estados Unidos. Un proyecto tecnológico único que sentó las bases de la -considerada- red de redes: el Internet, cuya liberación para uso particular llegó en los años 90 para transformar nuestras vidas de manera radical.

Al igual que su antecesor (el Arpanet), el crecimiento de esta herramienta, que hoy es imprescindible, ha sido exponencial desde sus inicios. En 1996 había 40 millones de usuarios de Internet en el mundo; 24 años después, existen cuatro mil 660 millones de personas, de acuerdo con el estudio Digital 2021 realizado por We Are Social y Hootsuite.

En el caso de México, pese al importante papel de las tecnologías digitales para hacer frente a la pandemia por COVID-19 y a que siete de cada 10 personas de siete años o más son usuarios de Internet (equivalente a 84.1 millones de mexicanos); en 2020, sólo se sumaron 3.5 millones de internautas, lo que representa un aumento del 4.3%; mientras que en 2019, el incremento fue de 8.5% con relación al 2018, reveló la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

También, hay que considerar que este estudio indica que el 80.5% de hogares en Ciudad de México tiene acceso a Internet, cantidad superior al 27% registrado en Chiapas. Estas cifras demuestran la brecha digital que existe en el país y que se mantiene como una tendencia en el resto del continente.

Ahora bien, tener acceso a Internet es hoy vital porque abre la ventana de la información; permite entrar en contacto con personas de todo el mundo, a través de las diversas redes sociales; reduce la necesidad de presencialidad y con ello se optimizan tiempos; y es un espacio donde, hasta cierto punto, ha predominado la libertad de expresión.

Además, el ciberespacio ha demostrado ser el lugar ideal para la colaboración entre personas que buscan un objetivo en común; para acceder a varias opciones y vías de aprendizaje; y para hacer más fácil la gestión y organización de nuestro tiempo y actividades. En otras palabras, los internautas tenemos a nuestro alcance toda la información que es parte de nuestro día a día y por ende de la manera en la que vivimos.

En cuanto a relaciones sociales y personales, el Internet tiene un lugar preponderante. Hoy solo basta con contar con la aplicación correcta para conocer a personas de otros países y entablar cualquier tipo de vínculo. Para muestra, Match Group, la compañía matriz de Tinder, Hinge y OkCupid, registró un aumento récord de ventas de 84 millones de dólares de marzo a agosto de 2020, luego de sumar 1.1 millones de suscriptores, lo que comprueba que las personas buscaron el amor durante el confinamiento de la pandemia.

Todo esto se resume en un estilo de vida al que -sorprendentemente-muchas personas aún no acceden, lo que limita sus oportunidades, pues contar con habilidades digitales nunca antes había cobrado tanta importancia para la vida académica, laboral y personal. Justo por esta razón, los gobiernos e instituciones privadas debemos sumar esfuerzos para que más personas tengan acceso a la herramienta más indispensable del siglo XXI.