Hollande inicia visita a EEUU con los máximos honores

El presidente francés, François Hollande, inició este lunes una visita de Estado a Estados Unidos en la que será agasajado con los máximos honores y detalles por el anfitrión, Barack Obama, quien de este modo pretende demostrar la vigencia de la alianza con el país europeo.

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(i-d) El presidente de EU, Barack Obama, y su homólogo francés, François Hollande, se colocan para una foto de familia durante la segunda jornada de la cumbre del Grupo de los Ocho.

"Obama quería mostrar a los franceses que ésta es una de nuestras relaciones más cimentadas del mundo", dijeron altos funcionarios de la Casa Blanca a periodistas momentos antes de la llegada de Hollande a territorio estadounidense.

"Hemos recorrido un largo camino desde las 'freedom fries'", subrayaron las fuentes en referencia al cambio de nombre que se propuso durante el gobierno del predecesor de Obama, el republicano George W. Bush, a las papas fritas de "papas francesas" a "papas de la libertad" tras el rechazo galo de la invasión de Irak en 2003.

Un cambio en la relación y sentimientos que Obama parece dispuesto a demostrar con palabras y gestos durante los dos días que compartirán antes de que Hollande viaje a California el miércoles.

De hecho, Obama recibió personalmente a su par galo a su llegada a la base militar de Andrews, en las afueras de la capital, desde donde ambos partieron de inmediato rumbo a Charlottesville, Virginia.

El objetivo: la mansión Monticello, residencia del tercer presidente estadounidense -y connotado francófilo- Thomas Jefferson, donde ambos realizaron una minuciosa visita guiada.

"Pensé que ésta era la forma apropiada de empezar una visita de Estado, porque simboliza la increíble historia entre Estados Unidos y Francia", dijo Obama tras recorrer Monticello con el presidente francés, al que llamó directamente "François".

"Fuimos aliados en los tiempos de Jefferson y Lafayette, seguimos siendo aliados hoy en día. Éramos amigos en los tiempos de Jefferson y Lafayette, y seguiremos siendo amigos por siempre", respondió Hollande en referencia a la amistad entre Jefferson y el marqués de Lafayette, influyente militar y político francés considerado uno de los héroes de la independencia de Estados Unidos.

Tras la visita en Moticello, Hollande tenía previsto albergar una cena en la embajada francesa en Washington para su compatriota y directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y el presidente del Banco Munidal, Jim Yong Kim.

Las atenciones de Obama a su invitado galo -cuya llegada solo tras la separación de su pareja, Valérie Trierweiler, ha provocado un gran revuelo en el protocolo e interés mediático estadounidense- continuarán hoy martes, cuando Hollande será recibido con honores militares en la Casa Blanca.

Allí permanecerá toda la mañana en conversaciones con Obama, con quien dará una rueda de prensa conjunta a las 12:00 (17:00 GMT).

Después de almorzar con el vicepresidente, Joe Biden, y el secretario de Estado, John Kerry, Hollande se dirigirá al cementerio militar de Arlington, donde realizará una ofrenda floral ante la tumba del Soldado Desconocido.

Tras una reunión con empresarios estadounidenses, Hollande, vestido ya de gala, regresará a la Casa Blanca, donde será el invitado de honor del banquete de Estado preparado para la ocasión, el máximo -y raro- honor que se ofrece a un mandatario extranjero.

La visita de Hollande es de hecho la primera con carácter "de Estado" desde que Jacques Chirac visitó a Bill Clinton en 1996, y una de las pocas concedidas por Obama desde que asumió el cargo. El predecesor de Hollande, Nicolas Sarkozy, también se reunió con Obama durante su mandato, pero aunque recibió diversas atenciones el carácter protocolario de su estancia fue menor.

Hace tiempo que la Casa Blanca no celebra un acto de tanto rango, ya que la última invitada a una visita de Estado, la presidenta brasileña Dilma Rousseff, tuvo el inédito gesto de suspender su visita de Estado en octubre del año pasado a raíz del escándalo de las filtraciones sobre la vigilancia masiva de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Un problema añadido para el protocolo está siendo la vida amorosa de Hollande. El mandatario acudirá solo a la cena de Estado, tras romper recientemente su relación con Trierweiler por una aventura destapada por los medios con la actriz francesa Julie Gayet. Según reportes estadounidenses, la Casa Blanca tuvo que rehacer por ello las invitaciones. Una de las grandes incógnitas además será quién se sienta al lado del presidente francés durante la cena.

Haciendo caso omiso de estos reportes, los mandatarios presumieron sus relaciones bilaterales, que consideran "un modelo" para el mundo, en un artículo de opinión conjunto publicado este lunes.

"Hace una década pocos hubieran imaginado a nuestros dos países trabajando juntos estrechamente en tantos ámbitos", escribieron en el artículo que publican "The Washington Post" y "Le Monde" refiriéndose a las tensiones surgidas por la negativa de París a sumarse a la guerra en Irak liderada por Washington.

Desde entonces, las relaciones se han "transformado", señalan citando como ejemplos sus éxitos en conseguir un acuerdo provisional nuclear con Irán o la amenaza conjunta del año pasado de ataque a Siria que terminó con la aceptación de Damasco a renunciar a su arsenal químico.

Hollande pretende también mejorar la dañada imagen de Francia entre los inversores extranjeros. Estados Unidos es el mayor inversor extranjero en Francia. En los últimos meses, Hollande anunció un cambio hacia políticas más favorables a las empresas.

Con este objetivo en mente Hollande partirá el miércoles, esta vez solo, a San Francisco y Silicon Valley, para reunirse con los líderes de los gigantes de Internet Google y Facebook, entre otros.