BP aplaza las pruebas para parar el vertido con nueva campana de contención

BP aplazó hoy las pruebas para cerrar las válvulas de la nueva campana de contención e intentar así poner fin al vertido en el Golfo de México, después de que el Gobierno de Estados Unidos pidiera más análisis antes de realizar la operación.

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Imagen de BP que muestra el centro de control "ROV" instalado en el Transocean Discoverer Inspiration mientras los robots submarinos de BP instalan la nueva campana de contención que captura parte del petróleo que se escapa al Golfo de México.

Estaba previsto que la compañía iniciara hoy las pruebas para ver si la campana consigue evitar que se filtre el crudo al mar, por primera vez en los 85 días transcurridos desde que la plataforma Deepwater Horizon estalló y se hundió.

No obstante, el almirante Thad Allen, coordinador por parte del gobierno de las tareas de lucha contra el vertido, informó hoy en un comunicado del aplazamiento.

El proceso, según dijo, "puede beneficiarse de análisis adicional a ser llevado a cabo esta noche y mañana".

Allen, que no reveló cuándo se prevé ahora la realización de la prueba, afirmó que la decisión se tomó tras una reunión con el secretario de energía de Estados Unidos, Steven Chu; la directora del Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS, por su sigla en inglés), Marcia McNutt, geólogos y representantes de BP.

Hoy, los expertos de la compañía completaron un estudio del suelo marino alrededor del pozo.

Con el test, que durará entre 6 y 48 horas, los expertos quieren determinar la presión que se registra en el pozo.

Si es demasiado baja durante las seis primeras horas, eso podría indicar que hay otras fugas en el pozo.

Si la presión es alta, BP continuará supervisando la situación durante aproximadamente 42 horas más para ver si la campana resiste, explicó hoy Allen en una rueda de prensa.

Si los resultados de las pruebas son positivos, la empresa podría entonces cerrar el flujo de petróleo de manera gradual.

"Si se registra una presión alta, eso quiere decir que la campana funciona", declaró el almirante. "Si las lecturas de la presión tienen éxito, habremos instalado una manera de contener el vertido", agregó.

El objetivo es comprobar que la campana puede resistir al menos media tonelada por centímetro cuadrado.

En caso de que la campana no pudiera aguantar las presiones altas, en lugar de sellar el pozo completamente se trasvasaría el petróleo a través de la campana a barcos en la superficie marina, como se había venido haciendo en las últimas semanas.

Para determinar la presión, los ingenieros cerrarán gradualmente, y una por una, las tres aberturas en la campana que dejan fluir el crudo.

Esta nueva campana pesa 75 toneladas y se encuentra situada a 1,500 metros bajo el nivel del mar.

Aun en el caso de que la nueva campana, cuya instalación comenzó el pasado sábado, tenga éxito y selle el pozo, se tratará de una solución tan sólo provisional.

El remedio definitivo llegará cuando se complete el pozo auxiliar que BP perfora junto al averiado, y a través del cual se inyectará una solución de cemento y barro pesado que sellará el conducto de modo definitivo.

Se espera que el pozo auxiliar quede terminado para el 27 de julio, unos días antes de lo que se había calculado inicialmente.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el derrame ha vertido entre 2.3 y 4.5 millones de barriles de crudo en el Golfo, entre 58 y 112 veces más que el anterior peor desastre ecológico en Estados Unidos, el naufragio del buque petrolero Exxon Valdez frente a Alaska en 1989.