Comienza batalla por reorganización peronista en Argentina

La victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de Argentina marcó el inicio de una batalla interna en el peronismo, el histórico partido que logró conservar retazos de poder y que ahora está huérfano de líder.

Etiquetas: 

Por ahora la incertidumbre cubre a las desperdigadas corrientes peronistas, ya que luego de la derrota la presidenta Cristina Fernández de Kirchner carece del caudal político necesario para disputar la conducción del partido.

En el caso contrario se encuentra Sergio Massa, el ex jefe de Gabinete de la presidenta que rompió con el gobierno y se convirtió en uno de los principales líderes opositores al kirchnerismo.

Massa fue el tercero en discordia en unas elecciones presidenciales en las que el escenario político apuntaba a que quedaría polarizada entre el opositor Macri y el oficialista Daniel Scioli.

Aunque Massa no logró pasar a la segunda y definitiva vuelta electoral, el 20 por ciento de los votos que alcanzó en la primera vuelta lo fortalecieron como firme candidato a conducir el debilitado peronismo.

En ese camino, ya comenzó a negociar con otros dirigentes peronistas que se enfrentaron a la presidenta, como el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota y otros que mantuvieron su lealtad al gobierno, pero con críticas, como el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.

Massa, De la Sota y Urtubey forman por ahora el trío de líderes que intentará articular al peronismo en su conversión como opositor a la presidencia de Macri, aunque primero tendrá que reorganizar un partido en el que la agrupación kirchnerista Frente para la Victoria todavía tiene una presencia dominante.

La estructura del Partido Justicialista (PJ) es compleja, ya que carece de una identificación ideológica concreta, maleabilidad que le ha permitido contar con presidentes de derecha, como Carlos Menem, o progresistas, como Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

También se ha desarrollado como una fuerza que alberga múltiples disputas internas, lo que explica, por ejemplo, que este año dos de los candidatos a presidentes, Daniel Scioli y Sergio Massa, se asumieran como “verdaderos” peronistas.

En el Congreso, además, conviven en diferentes bancadas y no como bloque, legisladores que se definen peronistas como los del Frente para la Victoria, la rama creada por el kirchnerismo; el PJ “disidente”, peronistas sueltos y los que adhieren a Massa.

El PJ nació en 1947 al amparo de Juan Domingo Perón, quien se convirtió en el dirigente político más influyente del sigo pasado en Argentina durante una larga carrera que incluyó exilios y tres presidencias.

Las políticas sociales que beneficiaron a los sectores más pobres de Argentina durante su primer gobierno (1946-1952) conforman su principal legado en una historia en la que también tiene un reconocimiento histórico el papel que jugó su primera esposa, Eva Duarte de Perón, mejor conocida como “Evita”.

En los periodos democráticos de un país que padeció intermitentes dictaduras militares, el justicialismo/peronismo consolidó un modelo bipartidista de gobierno que alternó con su histórica contrincante, la Unión Cívica Radical.

Desde que Argentina recuperó la democracia, en 1983, gobernaron los radicales Raúl Alfonsín (1983-1989) y Fernando de la Rúa (1999-2001), y los peronistas Carlos Menem (1989-1999), Eduardo Duhalde (interino, de 2002 a 2003), Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2011 y 2011-2015).

Macri rompío con ese binomio de poder, y por primera vez, a partir del 10 de diciembre, Argentina será gobernada por un político que no es radical, y mucho menos peronista. (Notimex)