El jefe de los servicios secretos afganos, herido en un atentado en Kabul

El jefe de los servicios secretos de Afganistán (NDS), Asadulá Khalid, resultó herido en un atentado suicida ocurrido hoy en Kabul mientras estaba reunido con otros oficiales y que fue reivindicado por la insurgencia talibán.

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Miembros de seguridad del la Dirección Nacional de Inteligencia toman posiciones tras el atentado a la sede del organismo en Kabul, Afganistán.

El ataque se registró en torno a las 15:10 hora local (10:40 GMT), en una pensión perteneciente a la víctima y situada en la zona de Taimani de la capital afgana, según explicó a Efe una fuente del NDS que pidió conservar el anonimato.

En un comunicado, el Ministerio del Interior afgano calificó la acción de "ataque cobarde" y aseguró que Khalid escapó "ileso".

"El incidente está siendo investigado", agregó.

Según fuentes oficiales citadas por la cadena televisiva Tolo, Khalid, que se encuentra "estable", estaba reunido en el momento del ataque con funcionarios del NDS, Directorio Nacional de Seguridad, nombre que reciben los servicios de inteligencia de Afganistán.

De acuerdo con la agencia local AIP, Khalid fue trasladado en helicóptero a un hospital de la base militar de Bagram, cercana a Kabul y controlada por el Ejército de Estados Unidos.

Los talibanes reivindicaron el ataque mediante un comunicado en el que afirmaron haber dejado al jefe del NDS "en coma" y haber matado a "varios miembros de los servicios de inteligencia".

"Uno de nuestros combatientes llamado Hafez Mohamad perpetró el ataque suicida contra Asadulá Khalid", subrayaron los integristas, que acostumbran a magnificar el alcance de sus acciones.

De acuerdo con Tolo, otras dos personas resultaron heridas en el atentado y también han sido difundidas informaciones en algunos medios afganos que dan cuenta de hasta cinco fallecidos, pero en estas versiones no se precisan las fuentes.

Las autoridades no han ofrecido por el momento datos de víctimas mortales o heridos aparte de Khalid.

Khalid pertenece a la etnia pastún, la propia de los talibanes, y es considerado muy crítico tanto con la insurgencia como con los servicios de inteligencia de Pakistán, país acusado de apoyar y cobijar en su territorio a grupos rebeldes afganos.

La víctima se había aupado el pasado septiembre al frente del NDS en el marco de una amplia renovación del aparato de seguridad impulsada por el presidente afgano, Hamid Karzai.

Su nombramiento desató cierta polémica entre algunos sectores políticos del país asiático, lo que obligó a Karzai a someter la candidatura de Khalid a votación en el Parlamento afgano, donde finalmente obtuvo un respaldo suficiente.

Khalid, a quien algunas organizaciones de derechos humanos acusan de haber practicado torturas, había sido hasta el pasado verano ministro de Asuntos Fronterizos.

Afganistán inició el año pasado un proceso de transición que implica que el Ejército y la Policía están asumiendo cada vez más control sobre la seguridad del territorio a medida que progresa también el repliegue de las tropas extranjeras.

Este proceso debe concluir en 2014, si se cumplen los plazos previstos, y sucede en uno de los momentos más violentos de la guerra afgana, que ya dura más de una década desde la invasión estadounidense y la caída del régimen integrista talibán.