Gaza, Ucrania y el Indopacífico, claves de la declaración de cancilleres del G7 en Tokio

La petición de una pausa humanitaria en Gaza, el compromiso con el apoyo a Ucrania y la inquietud por la creciente inestabilidad en el Indopacífico han sido los puntos clave acordados por los cancilleres del G7 durante su reunión en Tokio que concluyó hoy.

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Foto de familia de la reunión del G7 en Tokio.EFE/EPA/Eugene Hoshiko

En su declaración conjunta, los ministros de Exteriores del bloque conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido dicen estar "más unidos que nunca en la persecución de la paz, seguridad y prosperidad internacional" y seguir "firmes en la defensa y el fortalecimiento del orden internacional".

La declaración hace especial hincapié en los conflictos territoriales y pone especial foco en los tres mencionados.
Pausa humanitaria en Gaza

La adopción de un mensaje unánime sobre el conflicto israelí-palestino se antojaba compleja, dadas las diferentes aproximaciones que han adoptado los miembros del bloque a la hora de referirse a temas como el derecho israelí a defenderse o al aumento de las muertes de civiles en Gaza.

"Apoyamos las pausas humanitarias y los corredores para facilitar la asistencia que se necesita con urgencia, el movimiento de civiles y la liberación de rehenes", señalaron los ministros en el texto, en el que evitaron mencionar expresamente la petición de un alto el fuego, como sí han hecho algunas voces del panorama internacional.

En su primer pronunciamiento conjunto de este tipo, los cancilleres del G7 condenan "el aumento de la violencia de los colonos extremistas hacia los palestinos", que tildan de "inaceptable" y de ser una amenaza contra las perspectivas de una paz duradera que consideran que "sólo puede alcanzarse a través de la solución de dos Estados".

La declaración también envía un mensaje a Irán, al que insta a "abstenerse de ofrecer apoyo a Hamás y a llevar a cabo más actos que desestabilicen" la zona, y a "usar su influencia" para "reducir las tensiones regionales".
Apoyo continuado a Ucrania

En lo que concierne a la guerra ruso-ucraniana, que se presentaba como tema principal de la reunión antes del deterioro de la situación en Oriente Medio, los ministros de Exteriores del G7 reiteraron que seguirán apoyando a Kiev cuanto sea necesario e imponiendo "estrictas" sanciones contra Moscú por la invasión de su vecino.

En este sentido, se comprometieron a mantener congelados los activos soberanos rusos bajo sus respectivas jurisdicciones y a acelerar su coordinación para imponer medidas adicionales a fuentes de ingresos de Moscú, como son sus negocios energéticos, metalúrgicos o de piedras preciosas como los diamantes.

Asimismo, volvieron a pedir a los terceros países que le están brindado apoyo a que cesen en ello y amenazaron con represalias.
Estabilidad en el Indopacífico

Los ministros de Exteriores del G7 también abordaron la creciente inestabilidad en la región del Indopacífico, en la que observan con especial atención los desarrollos armamentísticos de Corea del Norte y el auge militar y las aspiraciones territoriales de China.

El bloque condenó "enérgicamente" las transferencias de armas y munición de Pionyang a Moscú, que habrían sido empleadas en la invasión de Ucrania, y pidió al régimen norcoreano que cese "inmediatamente todas esas actividades", además de instarlo a un desarme nuclear "completo, verificable e irreversible".

La declaración dedica un apartado independiente a China, país con el que aseguran querer "construir relaciones constructivas y estables", pero reduciendo la excesiva dependencia comercial que mantienen con Pekín, al que acusan de prácticas inapropiadas.

El grupo también pide al país asiático que "no asista a Rusia en su guerra contra Ucrania" y lo presione para poner fin a la agresión, y le pide contener sus aspiraciones territoriales sobre la isla autogobernada de Taiwán, alegando que la estabilidad en ese estrecho es "indispensable" para la estabilidad.

En relación con su aspiración de reducir su dependencia comercial de China, los miembros del G7 mencionan expresamente en su última declaración su deseo de seguir fortaleciendo sus relaciones con otros territorios, especialmente los africanos, donde Pekín ha estado expandiendo su influencia en años recientes.