Investigadora de la UAM estudia prácticas para rescatar el Lago de Xochimilco

Las universidades han jugado un papel importante en su rescate. La población de Xochimilco se ha ido integrando a otras actividades como las turísticas y la agricultura orgánica.

Las tierras rurales ubicadas en la periferia de la ciudad de México fueron consideradas, hasta el inicio de la década de los noventa del siglo XX, como reservas territoriales que debían cubrir las necesidades de habitación generadas por el crecimiento natural y migratorio de la población.

Aunque las tierras fueran altamente productivas se alentaba el desarrollo urbano informal, porque la agricultura dentro de la ciudad se veía como una actividad residual y poco rentable.

Desde la mitad de los setenta, la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales hizo que la sociedad civil y los investigadores se interesaran en la conservación de estos espacios como áreas verdes. Posteriormente en los noventa, fueron consideradas como zonas protegidas.

Así lo manifestó la doctora Lidia Ivonne Blásquez Martínez, profesora-investigadora de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al dar a conocer los pormenores de su investigación Las apuestas actuales de los usos sociales y políticos de un espacio natural: el lago de Xochimilco en la Ciudad de México.

La especialista agregó que el tema de la frontera ecológica en las tierras rurales ubicadas al interior de aglomeraciones urbanas importantes, ha sido motivo de su investigación “tomando como ejemplo la ciudad de México con los casos particulares del lago de Xochimilco y las tierras rurales de Chalco”.

Esto ha originado, explicó la catedrática universitaria, que la frontera ecológica sea analizada como la expresión visible del conjunto de procesos sociales, económicos, políticos y territoriales que viven actualmente las zonas rurales ante la presión que impone la urbanización.

Estos procesos transforman de manera estructural y simbólica los usos y las representaciones de la tierra. En México, estos procesos implican los modos de tenencia de la tierra, la nueva dinámica de circulación de la propiedad rústica, la organización de las formas de explotación y las políticas de descentralización de los apoyos para el desarrollo.

Esta investigación, dijo Blásquez Martínez, se centra en cómo los espacios de vocación agrícola se han ido transformando y cómo ello ha impactado la forma como se relacionan las poblaciones con estos espacios.

Un ejemplo vivo sería que la población de Xochimilco se ha ido integrando a otras actividades como las turísticas, pero también a la agricultura orgánica, a través de la horticultura, la acuicultura y la conservación del ajolote, entre otras.

También las universidades han jugado un papel importante en el rescate del lago de Xochimilco, a través de sus investigadores, quienes están enseñando a sus pobladores la riqueza que existe de biodiversidad de la zona.

La doctora Blásquez Martínez concluyó que la sustentabilidad se articula en las prácticas de conservar el lago de Xochimilco, ello da argumentos a la población local para negociar con los gobiernos del Distrito Federal y Federal con el fin de que les proporcionen algunos apoyos para garantizar que su patrimonio territorial y de recursos naturales no se siga deteriorando.