¿Los mexicanos necesitan nuevos productos financieros?

De acuerdo a la más reciente Encuesta de Inclusión Financiera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México 67.8% de la población cuenta con algún tipo de producto financiero formal. Desde una cuenta de ahorro hasta algún crédito o seguro. Desde el último levantamiento de la ENIF, en 2018, ha habido una expansión de casi tres millones de usuarios a la fecha en territorio mexicano.

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“La tendencia va de la mano del sector fintech. Y esto no es fortuito. Ha habido un robustecimiento de la oferta de productos financieros que atienden a poblaciones que históricamente han quedado fuera de la bancarización formal de México. En ese sentido, empresas disruptivas han entrado con inteligencia y vigor al mercado, con la creación de productos y servicios novedosos y hechos a la medida de las necesidades específicas de sus clientes”, apunta Nick Grassi, Co-CEO de Finerio Connect, startup mexicana de finanzas integradas.

De hecho, según registros del Fintech Radar 2021 de Finnovista, el año pasado cerró la industria fintech en México con 512 empresas de este tipo. La cifra implica un crecimiento de 16% en relación con el año anterior, lo que posiciona al país como segundo lugar a nivel Latinoamérica. Buena parte del crecimiento de inclusión financiera en el país puede correlacionarse con la llegada de nuevos productos financieros.

No obstante, esta oferta no es sólo para los usuarios, sino también para las empresas. Uno de los sectores más beneficiados han sido las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), quienes han tenido mayores dificultades para acceder a productos financieros como tarjetas de crédito o empresariales o financiamiento formal.

De acuerdo a datos de la Radiografía del Emprendimiento en México 2021 de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), señalan que el año pasado, las fintech crecieron 125% como alternativa de financiamiento para las PyMEs.


Conocer a los usuarios

“Ahora bien, la mejor forma de entender qué nuevos productos financieros necesitan los mexicanos es a través de modelos abiertos de industria, como es el caso del Open Banking. Mediante el privilegio de flujos considerables de información -tanto transaccional como en términos agregados- entre instituciones financieras y usuarios. Para que se pueda conocer a la perfección qué tipos de producto necesita cada individuo, para que se haga un match único entre ambos”, explica Grassi.

En un modelo de banca abierta la idea es que se puedan compartir, mediante interfaces de programación de aplicaciones (APIs), los datos de las instituciones financieras en tiempo real, para mapear adecuadamente el mercado en el que se desenvuelven.

Especialización y competencia

Las fintech y demás instituciones financieras catapultadas por el Open Banking pueden ofrecer alternativas a usuarios que no cuentan con este tipo de servicios, para así mejorar el índice de inclusión financiera, el cual es bajo en el país.

“En el mediano y largo plazos, la banca abierta ayuda a construir una industria altamente especializada y competitiva. Lo que se traduce en productos y servicios que atienden mejor las necesidades de más usuarios. Se trata de un contexto de ganar-ganar para clientes y sector, particularmente en el caso de las fintech que han sabido catapultar su oferta a través del uso sagaz de la información disponible”, concluye el Co-CEO de Finerio Connect.