Investigan en la UAM Xochimilco fuentes alternas de ácidos omega 3

Ha sido posible identificar en el aceite del atún –así como en otras especies marinas– ácidos grasos Omega 3 para aplicar en el proceso de producción de pollo y huevo.

Para contribuir al enriquecimiento nutricional de productos de muy alto consumo en la dieta del mexicano, como la carne, el pollo y el huevo, con un beneficio adicional social y para la salud, el doctor Jesús Eduardo Morales Barrera, profesor-investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), desarrolla el proyecto sobre fuentes alternativas de ácidos grasos Omega 3.

La investigación es desarrollada desde hace más de una década de manera conjunta con la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INNSZ).

Gracias a este trabajo ha sido posible identificar en el aceite del atún –así como en otras especies marinas– ácidos grasos Omega 3 para aplicar en el proceso de producción de pollo y huevo.

El académico del Departamento de Producción Agrícola y Animal de la mencionada Unidad, resaltó que ambos productos se enriquecen con ácidos de fuentes nacionales, con lo cual se evita la importación de aceites de salmón, procedentes de naciones más cercanas al Ártico, con un mayor costo.

El consumo de ácidos Omega 3 contribuye a evitar el llamado “colesterol malo” como triglicéridos en los adultos mayores y personas de más de 40 años, producto de los hábitos alimenticios relacionados con el consumo de alimentos que contienen grasas saturadas, como la carne de res o de cerdo. Hay evidencias de que ayudan a evitar algunos tipos de cáncer. También contribuyen al sano desarrollo cerebral de los niños y en la formación de su sistema nervioso.

El doctor Morales Barrera recordó, como antecedente de las investigaciones sobre ácidos Omega 3, trabajos afines desarrollados en otras partes del mundo, suscitados al detectarse, hace algunos años, que los esquimales no presentan problemas cardiovasculares, gracias al alto consumo de grasas de animales marinos, entre ellos focas y ballenas, que contienen Omega 3.

Otro fue el caso de los españoles, que pese a ser grandes consumidores de carne de cerdo tampoco presentaban problemas cardiovasculares porque el vino que consumen contribuye a la degradación de las grasas saturadas.

Actualmente el aceite de atún ya no se desecha al mar y se comercializa con un valor considerable en la industria de los alimentos; existe en el mercado una gran variedad de productos adicionados con ácidos grasos, como la leche.

No obstante considera que es necesario contar con mayores apoyos para proseguir con estas investigaciones, por lo que el profesor continuará en la búsqueda de fuentes alternas que sean económicas para la alimentación de los animales que la población mexicana consume.