Jane Fonda reniega de un retoque facial y aboga por dejar de temer a la vejez

La actriz y activista estadounidense Jane Fonda reniega a sus 85 años del único retoque facial al que se ha sometido y aboga por centrarse en una vida sana en lugar de temer a la vejez, según un artículo publicado en la revista Vogue.

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La actriz estadounidense Jane Fonda, en una fotografía de archivo. EFE/EPA/ETIENNE LAURENT

Fonda habló con la revista con motivo de su nueva colección de ropa para la marca sueca H&M, diseñada para "moverse", y desveló algunos de sus hábitos saludables, como dormir "ocho o nueve horas al día", antes de reflexionar sobre el envejecimiento.

"En primer lugar, quiero que la gente joven deje de tener miedo a hacerse vieja. Lo que importa no es la edad, no es el número cronológico. Lo que importa es tu salud", declaró, recordando que su padre murió a una edad más temprana que la suya por una enfermedad.

La protagonista de "Grace & Frankie" dijo esperar que "la gente se dé cuenta de que solo porque tienes una cierta edad eso no significa que tengas que rendirte en la vida, dejar de divertirte, dejar de tener novios o novias, hacer nuevos amigos o lo que quieras hacer".

En ese sentido, reconoció que ha tenido una carrera exitosa y el dinero ayuda, así como los buenos genes, pero matizó que no es suficiente, pues hay mujeres "realmente ricas que se han hecho todo tipo de estiramientos faciales y similares, y están horribles".

"Yo me hice un estiramiento y paré porque no quería estar distorsionada. No me siento orgullosa por haberme sometido (a uno)", renegó la actriz, que advirtió sobre la adicción a los retoques y recomendó unos remedios más sencillos de belleza.

"No me gasto mucho dinero en cremas faciales ni nada de eso, pero me mantengo hidratada, duermo, me muevo, me alejo del sol y tengo buenos amigos que me hacen reír. La risa también es muy buena", aconsejó.

Preguntada por sus hábitos, Fonda destacó dormir suficiente como lo más importante, seguido por una dieta sana en la que incluye verduras, ensaladas y alimentos frescos; cada vez menos carne roja y pescado (en este caso por preservar las especies), y no mucho azúcar, aunque aseguró no ser estricta.

Asimismo, dijo que camina mucho y recientemente, durante una estancia por trabajo en Italia, se estuvo levantando a las seis de la mañana, antes de que hiciera calor, para andar entre una y dos horas.