El fiscal de la trama rusa reitera ante el Congreso que "no" exoneró a Trump

Robert Mueller, el fiscal que investigó los supuestos nexos entre Rusia y Donald Trump, reiteró este miércoles ante el Congreso que "no" exoneró al mandatario y aseguró que, una vez que deje la Casa Blanca, el gobernante podría ser enjuiciado por delitos relacionados con la llamada trama rusa.

Frente a decenas de cámaras de televisión en una audiencia en el comité judicial de la Cámara de Representantes de EE.UU., el demócrata Jerry Nadler preguntó a Mueller sobre si su investigación exoneró a Trump de cualquier crimen, a lo que el exfiscal especial respondió con un breve "no".

"El presidente no fue exculpado por los actos que supuestamente cometió", manifestó Mueller.
Cuestionado por Nadler, el exfiscal dijo que Trump "sí" podría enfrentarse a un juicio cuando deje la Casa Blanca.

En mayo de 2017, Mueller comenzó su investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016 y, cuando acabó sus pesquisas en marzo de este año, entregó al Departamento de Justicia de EE.UU. un informe en el que resumía los hallazgos de su investigación.

Mueller concluyó que el Kremlin había intentado influir en las elecciones para favorecer a Trump, pero afirmó que no había pruebas suficientes para determinar que hubo una "conspiración" entre el entorno del actual mandatario y Moscú para influir en el proceso electoral.

También determinó que no podía acusar a Trump de un crimen de obstrucción a la Justicia debido a unas normas del Departamento de Justicia que establecen que un presidente no puede ser imputado por un crimen mientras está en el poder.

No obstante, en su informe, Mueller escribió que si hubiera estado "seguro" de que Trump "claramente no había cometido un crimen de obstrucción a la justicia", entonces lo habría dicho, pero no lo hizo, algo que los demócratas interpretan como una señal del mal comportamiento del mandatario.

Mueller, de 74 años, está testificando en una mesa frente a legisladores de los partidos demócrata y republicano.

Comenzó su testimonio defendiendo la "integridad" de su investigación y asegurando que su equipo actuó con un sentido de "justicia", tratando de investigar de la manera "más rápida posible" para que la investigación "no dudara un día más de lo necesario".

Durante los casi dos años de su investigación, Mueller se ha mantenido en silencio y solo compareció ante la prensa en una ocasión para leer un comunicado. Esta es la primera vez que Mueller responde a preguntas de los legisladores.

Al lado del exfiscal de la trama rusa, está sentado el abogado Aaron Zebley, uno de los asesores más cercanos de Mueller que fue su jefe de gabinete mientras era director del FBI (2001-2013).

Antes de que comenzara la audiencia, Trump arremetió contra Zebley y le acusó de formar parte de un movimiento en su contra, a pesar de que el abogado nunca ha expresado simpatía por ningún partido político y tampoco a hecho donaciones a las campañas electorales de ningún candidato, según figura en archivos federales.