Europa todavía tiene que superar su crisis pero se ha avanzado

Europa todavía tiene que superar su crisis de endeudamiento, si bien se han logrado avances muy importantes, cuando se cumplen cinco años de la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers -entonces cuarto banco de inversión de Estados Unidos-.

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En la imagen, fachada de la sede del banco inversor estadounidense Lehman Brothers en Nueva York (NY, EU).

La quiebra de Lehman Brothers, que fue el momento más agudo de una crisis financiera iniciada en verano de 2007 como consecuencia de la infravaloración de los riesgos de las hipotecas de alto riesgo ("subprime") y productos financieros creados en torno a ellas, hizo tambalear el sistema financiero internacional y generó la peor recesión económica mundial desde 1929.

En Europa surgió posteriormente una crisis de endeudamiento y competitividad porque los Estados se tuvieron que endeudar para rescatar a los bancos e impulsar el crecimiento, en definitiva para evitar males peores, y por los problemas estructurales de la zona del euro que obviaron las diferencias económicas de sus miembros.

Si la crisis financiera surge por la infravaloración de los riesgos de las "subprime", la crisis de endeudamiento de la zona del euro se gesta por la infravaloración del riesgo de la deuda soberana de algunos países, ya que no se tuvieron en cuenta las diferencias económicas de los miembros.

Las tensiones financieras comenzaron antes de la quiebra de Lehman Brothers, en verano de 2007. El Banco Central Europeo (BCE) inyectó entre el 9 y el 14 de agosto de 2007 335,000 millones de euros en el mercado de dinero de la zona del euro para estabilizar la situación.

Tras la caída de Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, el BCE redujo en siete meses su tipo de interés rector desde el 4.25 por ciento, hasta el 1 por ciento.

El BCE ha aplicado medidas no convencionales como las inyecciones de liquidez, incluso a tres años, -para lograr el acceso a la liquidez de muchas instituciones financieras que habían perdido la capacidad de financiarse en el mercado interbancario- y la compra de deuda soberana en el mercado secundario.

El BCE introdujo el 15 de octubre de 2008 la adjudicación plena a tipo de interés fijo en todas sus operaciones de financiación, que se mantiene hasta ahora.

El presidente del BCE, Mario Draghi, declaró en verano de 2012 que el BCE haría todo lo necesario para sostener el euro. "Y, créanme -añadió-, eso será suficiente".

Cinco años después de la quiebra de Lehman los mercados financieros se han estabilizado tras la aplicación de medidas de política monetaria y también presupuestaria y de impulso económico.

No obstante, las causas de la crisis financiera -que se encuentran en los balances de los bancos- todavía no se han resuelto completamente.

El BCE asumirá a partir de otoño del próximo año las funciones de supervisión de los bancos de la zona del euro, medida preventiva con la que se quiere evitar el estallido de una nueva crisis financiera y de endeudamiento ya que el efecto de contagio es muy rápido, dijo a EFE Michael Schubert analista de Commerzbank.

En noviembre de 2008, los líderes del G20 se reunieron en Washington para establecer medidas de apoyo al crecimiento y establecer las reformas que eviten nuevas crisis de tal magnitud.

En su reciente reunión en la ciudad rusa San Petersburgo, el G20 observa que algunas medidas adoptadas han lastrado el empleo y ralentizado la recuperación económica.

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea considera que se ha progresado en la implementación de las exigencias de la regulación de Basilea III pero que todavía queda por hacer.

Este comité señala que "queda por hacer, por ejemplo en lo que se refiere a la ponderación de riesgos, donde se ha observado demasiada variación entre bancos".

Actualmente la volatilidad de los flujos de capitales, debido en parte a los cambios en la política monetaria de algunos países desarrollados, puede ralentizar el crecimiento de las economías emergentes, que habían superado muy bien la crisis financiera mundial.

El Bundesbank cifró los daños para el Eurosistema, formado por el BCE y los bancos centrales nacionales, de la quiebra de Lehman Brothers en 5,000 millones de euros.

El Eurosistema creó reservas para riesgos de quiebras de socios en operaciones de refinanciación, que sirvieron sobre todo para la entidad Lehman en Fráncfort, por valor de 5,700 millones de euros.

En diciembre de 2010, los líderes europeos aprobaron la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para prestar ayuda financiera a países bajo determinadas condiciones. (EFE)